Una mañana que estaba como siempre sentada en uno de los sillones del jardín tomando mi vaso de zumo, mi madre se sentó en la silla que había a mi lado mirandome con sus ojos tristes
— Sofia cariño, no puedes seguir así, se lo que Harris te dijo, pero debes ir a verle y arreglar lo que quisiera que sea que tengáis — me dijo
— No mamá, lo siento,, lo último que me hizo ya es imperdonable, no puedo volver con él por mucho que lo ame — le respondí
— Hija ¿tan grave es lo que te ha hecho ese hombre