Nos fuimos por el pasillo que la enfermera nos dijo, parándonos mi madre y yo enfrente de la puerta de la consulta, tocando mi madre y entrando cuando pudimos escuchar que nos daban permiso. Al entrar a la consulta, la doctora se levantó de la silla donde estaba sentada acercándose a mi madre, dándose ellas dos un fuerte abrazo y un beso saludandose como si se conocieran de toda la vida.
— Hola, tu debes de ser Sofía, tu madre y yo casi se puede decir que nos criamos juntas, somos muy buenas a