El ambiente dentro de la sala principal de reuniones, ubicada en el último piso del edificio corporativo, era tenso y sumamente formal. La luz del enorme proyector iluminaba las gráficas de crecimiento de la empresa, mientras los miembros de la junta directiva, impecablemente vestidos con sus trajes, escuchaban el informe con expresiones serias.
En la cabecera de la larga mesa de caoba, Liam ocupaba su asiento principal. En la mano derecha sostenía una pluma de lujo, y de vez en cuando sus dedo