Las manecillas del reloj de pared del corredor marcaban apenas pasadas las ocho de la noche cuando los pasos de Liam resonaron a través del vestíbulo principal. Caminaba con su porte habitual, llevando un maletín de cuero que contenía la documentación del proyecto energético que Juan había preparado esa misma tarde.
La casa respiraba un ambiente cálido y tranquilo. El aroma de las especias salteadas y de un caldo sustancioso llegó primero a su olfato. Sin pensarlo, sus pasos se dirigieron hacia