El silencio volvió a envolver la amplia habitación con cama tamaño king.
Sobre el colchón, el pecho firme de Liam subía y bajaba con un ritmo constante, mientras exhalaba respiraciones pesadas y aceleradas, propias de alguien que había agotado hasta la última gota de sus fuerzas.
Había vuelto a quedarse profundamente dormido, completamente ajeno al enorme caos que él mismo había provocado apenas unos minutos antes.
Isabella permanecía inmóvil junto a la cama.
Sentía las piernas débiles y era in