CAPÍTULO 31
Luciana se da cuenta que de su tierno y querido Antonio no queda nada, el odio y los celos lo están transformado.
Llega a casa, su padre abre los ojos incrédulo de lo que sucede.
— Antonio va a solicitar el divorcio y cuando nazca el bebé, Luciana será desterrada, le recomiendo que busque algún familiar que le dé cobijo antes que esto suceda.
Ezequiel se sentía dividido, creía en el amor de Luciana y Antonio, pero a la vez, las pruebas eran contundentes.
— ¡Mi hija está esperando el