— Quiero decir que su nieto ya me ha rechazado en mi cara, así que ¿por qué hace esto? — Mia miró confusa al anciano que tenía delante, él parecía vigilar de cerca a Lydia como si estuviera confirmando algo.
— Haz que tu hija venga a verme. — Ordenó el anciano con severidad. Con eso el mayordomo se acercó a Mia.
Mia estaba a punto de negarse cuando el mayordomo ya había jalado a la pequeña hacia el anciano.
— Mami, tengo miedo – Lydia se volvió con lágrimas en los ojos, y cuando Mia intentó abr