Júpiter Amato
Mi despacho estaba lleno, últimamente mi padre, mi hermano y mi primo se la pasaban a mi lado, había muchos empresarios demandando nuestros servicios, siendo sincero mis negocios en Europa eran mucho más beneficiosos que los que mantenía en América, pero aún no quería moverme de aquí, necesitaba que las cosas con Esmeralda llegaran a un punto en el que me sintiera lo suficientemente seguro como para marcharme o llevarla conmigo.
– Definitivamente, tendremos que asistir a estas re