Esmeralda
Manejé hasta el restaurante, me sentía liviana y relajada, aunque me dolían las piernas, me reí sola recordando todo lo que habíamos hecho la noche anterior, mi día fue normal, fue algo rápido, pero no todo podía ser perfecto, llevaba algunas semanas tratando de contactarme con mis hermanos y no lo había logrado, se habían mudado, vendido la casa y nadie sabía de ellos en donde vivíamos antes.
Por eso le había pedido a Darío que investigara por su cuenta, y las noticias que tenía tam