Esmeralda
Los días habían pasado de forma rápida. Entre las salidas con Íker, el restaurante, las chicas en la universidad y uno que otro problema, enero se había ido casi volando. Estábamos entrando en febrero, y una publicación en una revista nos puso algo nerviosas. Cuando damos entrevistas siempre es lo mismo: uno nunca sabe cómo saldrán. Puede ser buena y ventajosa o, contrario a eso, puede ser crítica y hundirnos.
Habíamos estado despiertas desde las cinco de la mañana recibiendo proveedor