Íker Denaro
Su dulce aroma me hizo gruñir. Era inteligente, sabía cómo desarmarme y ya no pude contenerme. Busqué sus labios con desespero y ella me correspondió. Eso me hizo tocar el cielo. La sostuve con fuerza, la apreté contra mi cuerpo, sintiendo cómo respondía al mío. Rozando su entrepierna, pasé mi mano hasta rodear su cintura. La abertura de su vestido era lo mejor que me podría haber pasado.
Enredé sus piernas en mi cintura, dejando sus pechos a la altura de mi boca. Jugué con ellos a t