Una pequeña bondad, Dom.
Dominic estaba de pie frente a la puerta del baño de servicio, en la planta baja. En sus manos sostenía una bolsa de papel color crema con cordones dorados. El papel era grueso, costoso; la marca de una boutique famosa que Arabella jamás en su vida había visto de cerca.
—¿Qué es esto? —preguntó Arabella, con la mirada fija en la bolsa.
Acababa de terminar de lavar los utensilios del almuerzo. Sus manos aún estaban húmedas y el delantal seguía atado a su cintura. Su rostro estaba ligeramente s