Una llamada a medianoche.
La noche se hacía cada vez más profunda. La vieja casa en las afueras de Ashford Falls se sumió en un silencio aún lebih sepulcral tras la partida de Dominic. La lámpara de la sala seguía encendida, emitiendo una luz mortecina que apenas bañaba aquel espacio estrecho y deslucido. El viejo reloj de pared en la esquina continuaba con su tic-tac, tic-tac, un recordatorio de que el tiempo seguía su curso inexorable mientras el resto del mundo dormía.
Pero Bella tidak lograba conciliar el sueño. Se