En el taller donde Christian trabajaba, el ambiente era pesado y sofocante.
Viejos automóviles estaban estacionados en el patio de tierra embarrada. Varios mecánicos se afanaban alrededor de los vehículos; unos reparaban motores, otros cambiaban neumáticos y algunos retocaban la pintura de las carrocerías. El sonido de las llaves inglesas chocando contra el metal, el siseo del compresor de aire y la música de una pequeña radio que emitía viejas baladas se fundían en uno solo, creando una atmós