Esa noche, tras una cálida cena en el restaurante, la atmósfera en el salón de la familia Hale se tornó más apacible. Las luces tenues atenuaban el ambiente, creando un espacio acogedor e íntimo. Ana e Isabella continuaban sentadas en el sofá, disfrutando de una taza de té caliente servida por Bella. Christian ocupaba el sillón principal, y sus ojos penetrantes observaban de tanto en tanto a Ana con evidente curiosidad.
La conversación fluía sin prisas, abordando temas variados que iban desde p