La cafetería de la Universidad de Ashford Hills comenzó a vaciarse a medida que el primer receso llegaba a su fin. Algunos estudiantes permanecían en sus mesas, terminando los últimos bocados o conversando distendidamente antes del inicio de la segunda clase. El murmullo que antes llenaba el recinto iba extinguiéndose poco a poco, cediendo su lugar al chocar ocasional de los cubiertos contra los platos.
Isabella continuaba de pie cerca de la entrada de la cafetería; su figura pequeña y esbelta