Esa noche, en un exclusivo bar del centro de Madrid, el ambiente se sentía distinto a lo habitual.
Las luces tenues en tonos azules y rojos creaban una atmósfera sombría y depresiva. El leve humo de cigarrillo flotaba en el aire, entremezclándose con el aroma a perfumes costosos y sudor. Una melodía de blues resonaba a bajo volumen desde los altavoces en una esquina del recinto, envolviendo el lugar en una nota melancólica y lúgubre. Varios clientes ocupaban las pequeñas mesas; algunos bebían c