LUCIANA :
—No me importas, eres mío.
Digo mirándolo a los ojos con una sonrisa cínica.
¿—Eso crees? Pues ya veremos.
Dice mirándome sin expresión en el rostro.
Me acerco a Andrew y lo acorralo para abrazarlo, pero este desaparece como humo dejándome sola.
—Andrew….
Susurro y abro los ojos de inmediato.
Me siento encima de la cama y sacudo la cabeza.
—No puedo creer que hasta en sueño me humille tanto.
Susurro para mí misma frunciendo el ceño.
Mientras estoy en la cama pensando que hacer u