Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa oigo lejana y difusa, pero sé que es él. Oigo pasos. Me gustaría gritar, pero ya no me quedan fuerzas ni ganas. Sollozo de nuevo cuando mi ángel oscuro cruza el pasillo y me ve. Ha venido, pero ha llegado tarde. Su cara palidece cuando sus ojos se clavan en los míos, deslizando la mirada por mi cuerpo, pasando de la preocupación a la rabia en cuestión de segundos.
Cruza la sala de estar con rapidez y se acerca a mí.
—Aiden —sollozo su nombre sin parar.
Coge la manta que h







