Mundo ficciónIniciar sesiónHace ya varias horas que perdí la noción del tiempo, deje de controlar cuantas veces por segundo respiro, a cuántas pulsaciones por segundo late mi corazón. No sé cuánto tiempo lleva Aiden sentando sobre el banco de ventana, con los codos apoyados en las rodillas, mirándome —mejor dicho, vigilándome—, aún con la ropa mojada por haberme sacado de la ducha, justo a tiempo para que no acabara suicidándome. Porque eso es justo lo que deseaba hacer en esos momentos. No sé cómo traducir lo que esta







