—¿Qué carajos haces aquí? —Máximus se le va encima a su exnovia con una furia contenida que hace que el aire en la sala se tense. Ya no tolera su presencia, no después de todo lo que ha pasado
—No me grites, Máximus Livingston —responde Aria, acomodándose el abrigo de piel con un gesto que resulta insultante.
Héctor niega con la cabeza desde su posición, observando con fastidio cómo esa mujer no se rinde, cómo insiste en estar con Maximus.
—¡Habla, maldición! Tienes prohibido venir aquí —brama