Capítulo 36.
ACACIA LUNA.
Preparo huevos revueltos mientras mi cabeza piensa una y otra vez lo que escuche hace varias horas todavía sin terminar de asimilarlo por completo.
Sirvo el desayuno en los platos justo en el momento en el que Nicolás aparece en la cocina nada más con su ropa interior puesta mientras se seca el cabello con una toalla.
—Estaba pensado en que hoy podríamos ir al norte del pueblo —me dice mientras nos sentamos en la mesa—, ahí hay muchas cosas que creo que podrían gustarte.
—Me parece