Capitulo 38.
ACACIA LUNA.
Tiemblo en mi lugar mientras veo mis pies intentando terminar de asimilar toda la situación.
Una taza aparece en mi campo de visión y levanto la cabeza para ver a Nicolás delante mío.
—Es té —me informa—. Es para que te calmes un poco, bébelo.
Veo la taza y como puedo, la agarro con mis manos temblorosas.
—Tranquila —me dice Nicolás arrodillándose delante mío mientras sujeta mis manos para que no tiemblen y eso no provoque que me queme con la bebida—. Respira profundo.
Lo obedezco