~Marian~
—¡Ya no la golpees más! Por favor… — le grito a mi padre.
Tiene a mi madre sentada en una silla con su cara llena de sangre e hinchada por todos los golpes que le ha dado.
Nos tiene encerradas a las tres en el sótano y no ha hecho otra cosa que torturarnos para que entendamos que no tenemos que irnos. Puedo notar cómo se ensaña con mi madre, dice que lo traicionó porque nos confesó la verdad sobre su otra hija. Cada golpe que le ha dado lo hace con más ganas y es como si disfrutara de