La conmoción era enorme, el joven director no solamente estaba lidiando con el.embarazo de su ex novia, a la que había tratado de reconquistar apenas la vió, él la seguía amando, deseaba poder casarse con ella y ser el primer hombre en su vida, jamás imaginó que ella ya se había entregado a otro hombre y que además esperaba un hijo de él
— ¡Mi hijo no es ningún bastardo! ¡cuida tus palabras si no quieres que te mate aquí mismo! — Alexander, hizo estremecer la piel del dolido médico, la tenebrosa