El beta Igori, rodó los ojos, su Alfa era más testarudo que ningún otro lobo que hubiera conocido en todos sus más de quinientos años, no quería aceptar a su luna, pero en el fondo tampoco quería que se marchara de su lado, debería ponerse de acuerdo — pensaba el fiel beta
— ¡¿De lado de quién estás, lobo traidor?! — el Alfa, rugió enfadado, no entendía por qué su beta sentía tanta simpatía por su luna, Igori, era un lobo muy despiadado
— Tuya por supuesto Alfa, sabes que estoy de tu lado, pero