La tan ansiada libertad se sentía como volver a la vida, estar aterrada todo el día pensando que en cualquier momento puedes ser devorada o asesinada por un lobo es algo muy difícil de soportar
— Puede irse, doctora Rodríguez, el Alfa Ivanov, a ordenado que la dejemos en libertad, le deseo que tenga una buena vida — volvió a decir el beta Igori
— Temperace, sintió una profunda alegría en su corazón, el hombre lobo salvaje, no se encontraba por ninguna parte, eso lo hacía más real, debería apurar