Josep, todavía no entendía del todo lo que le había pasado allá afuera, lo que se sabía era que en adelante tendría más respeto por el bosque y por el inclemente frío de Rusia, por un momento pensó que moriría congelado
— ¿Cómo te atreves a andar de ojo alegre mirando los cuerpos desnudos de las lobas? ¡¿ese es el ejemplo que da el Alfa, de la manada?! — Temperace, estaba bastante celosa, salió de la habitación de Josep, y se encerró en la suya
— Creo que tendrás una noche difícil amigo — Igori