12. ERES TONTA, TERESA
Capítulo doce: Eres tonta, Teresa
—Sorpresa, sorpresa. Y, por supuesto, tú no me previniste de que iba a ser el primero. Sin duda, te imaginaste que, al ser virgen, técnicamente hablando, eso lo dejaba todo claro —dijo él sirviendo solo una copa.
Teresa se sentó y se tapó con la sábana, desconcertada por lo que él acababa de decir.
Angelo se tomó el champán de un trago y dejó la copa vacía sobre la mesa para mirarla a ella a continuación.
—No me extraña que estuvieras tan callada en la cama. ¿C