Un tercer encuentro.
Eduardo.
La cena con Laura fue tranquila como todas las que tenemos, normalmente cada que salimos terminamos en la cama, pero para serles sincero no me apetecía.
Y eso me hacía sentir aún peor, ella no merecía nada de lo que le estaba haciendo, así que debía ponerle fin a mi vida secreta y centrarme en hacerla feliz.
Ese pensamiento no me duró mucho, pues aquel teléfono sonó, avisando que Iris deseaba verme. Me detuve por un momento a un costado de la vía y le escribí a Aarón para que organizar