Háblame.
Dahiana.
Las cosas se fueron calmando con el pasar de las semanas. Eduardo y yo manteníamos comunicación vía mensaje de texto o nos veíamos cada vez que iba a la obra a hacer revisiones, cosa que se volvió frecuente.
El sentimiento de culpa que me agobiaba, fue desapareciendo gracias a mis pláticas con José y con las llamadas que me hacía mi cuñada.
Aun así, no dejo de pensar que hubiese sido de Eduardo y Laura, si yo no hubiese aparecido.
Pero bueno, ahora estoy mentalizado en hacer que mi rel