Sentimientos de culpa.
Eduardo.
Debía escoger bien mis palabras, no quería causar una ofensa a quienes fueron mis suegros por años.
A pesar de todo, debía ser agradecido con ellos y con su hija por haberse portado tan bien conmigo.
—Eso lo tenemos claro, es triste que las cosas terminaran así, pero cuando los sentimientos cambian no hay nada que se pueda hacer—dijo el señor Rubén.
—De verdad lo lamento, Laura es una maravillosa mujer cualquiera estaría feliz de tenerla en su vida—dije con sinceridad.
—Todos menos tú—