Culpable.
Eduardo.
Había sido una terrible noche, las cosas con Laura se habían salido de control, pero ya no había vuelta atrás.
Mi humor era terrible, pues en mis planes nunca había sido que mi familia se enfrentara a la de Laura.
Pero escuchar que Dahiana había vuelto a la ciudad, me había llenado de alegría, tanto que había olvidado lo que acaba de ocurrir.
Empecé a testear con ella como si fuéramos dos adolescentes. Ella me contó un poco de su vida sin decir su verdadero nombre y yo hice lo mismo, e