Confía en mí.
Eduardo.
Feliz, así me encontraba, tenía en mis brazos a la mujer que amo y con la que deseo pasar el resto de mi vida.
Dahiana había llegado a mi vida de la manera más inesperada, mostrándome que el amor llega sin avisar y que nada lo podemos dar por sentado. Ahora sé que en realidad lo que sentía por Laura no era amor.
El apego que tenía hacia ella, era por la tranquilidad que le brindaba a mi loca vida, esa que llevaba ocultando por años.
Pero con Dahiana podía ser yo, el miedo y la vergüenz