En la mañana siguiente, Alex observa atentamente mientras Rebecca desciende las escaleras, vistiendo el mismo vestido que llevaba al llegar a Massachusetts. Él revisa la hora en su reloj de pulsera y levanta una ceja, intrigado al verla levantarse tan temprano.
– Necesitas hacer compras, Sra. Baker.
– Buenos días para ti también. – Ella responde con un tono malhumorado.
– ¿Te caíste de la cama?
– No es el momento más adecuado para molestarme.
– De veras, el hambre parece ponerte de mal humor. –