Alex y Rebecca pasaron una noche en vela, librando una agotadora batalla con sus propias emociones. Para Rebecca, los temores relacionados con el bebé la atormentan como susurros que evocan un pasado doloroso, y el miedo a repetir los mismos errores la consume. Mientras tanto, Alex sufre por tardar demasiado en perdonarse a sí mismo y por herir repetidamente a la mujer que lleva en su corazón, lo que lo ha hecho perder la oportunidad de ser feliz a su lado. A la mañana siguiente, Alex toma una