Rebecca se detiene frente a la puerta de la oficina de Natan y suspira, reuniendo coraje para entrar y hablar con él. Ella golpea la puerta y espera una respuesta, su corazón latiendo fuertemente de ansiedad.
– Puedes entrar. – Responde Natan con un tono profesional.
– Buenos días, Sr. Plaenge. – Saluda con una sonrisa tímida, su mirada revela la complejidad de las emociones que la afligen.
– Mi guapa, qué bien verte. – Responde con una sonrisa emocionada. Se levanta, se acerca y, de repente, l