Alex acaricia gentilmente el rostro de Rebecca, apartando los cabellos que cubren sus ojos. Su cuerpo siempre reacciona al tacto de él, y ella cierra los ojos. Cuando el toque de Alex se detiene, ella abre los ojos y encuentra su mirada.
– No solo te amé, sino que aún te amo con todo mi corazón. – Responde, sus ojos llenos de lágrimas.
– Entonces, sé sincera conmigo, ¿está bien? Sin mentiras, sin omisiones. Sé sincera, por favor. Te lo preguntaré una vez más. ¿Tienes algo que contarme? ¿Quieres