En la habitación, Rebecca irradia una sensación de alegría. Mientras se prepara, se aferra a sus recuerdos más felices. Después de un baño revitalizante, se desliza en un vestido largo y blanco que resalta su sensualidad. Su cabello está elegantemente recogido en lo alto, y su maquillaje es ligero, pero resalta sus labios rojos. Frente al espejo, sonríe satisfecha y sale de la habitación, ansiosa y emocionada, incapaz de contener su entusiasmo.
Al bajar las escaleras, sus ojos se encuentran con