Alex se levanta exhausto y se aleja de la recepción, perturbado por las miradas de compasión que recibe de todos a su alrededor.
– Richard, necesitamos hablar. – Dice Christine, acercándose.
– Puedes hablar. ¿Qué pasó? – Pregunta Richard, visiblemente cansado.
– No aquí, vamos a tu consultorio.
– De acuerdo, vamos. – Responde él, dirigiéndose a su consultorio.
Christine, al acercarse a Susan, la toma de la mano y la lleva al consultorio de Richard.
– ¿Qué es tan importante? – Pregunta Richard,