Richard observa con aprensión a los médicos atendiendo a la hija de Alex y Rebecca, el pánico estampado en sus rostros es innegable. Después de minutos que parecen interminables, logran estabilizar los latidos cardíacos del bebé.
– ¿Cuál es el diagnóstico, Dr. Kremer? – Pregunta Richard.
– Lo peor posible. Esta es la segunda parada cardíaca que enfrenta. Sus latidos son extremadamente débiles y su respiración es mantenida con la ayuda de aparatos. – Richard pone la mano sobre la boca, impactado