Grey le cuelga la llamada y trata de controlar su ira por la amenaza que le dio Alessandro. —¿Quien era?— Ada lo mira con intriga
—era Marcus...— toma asiento y justamente llega Roma con el desayuno
—¿Seguro?— pregunta el abuelo Grey
—sí. ¿Te sientes bien aquí, abuelo?
—excelente, gracias a tu esposa y a ti por permitir que viva con ustedes, Roma también está feliz
—así es— termina de colocar los platos sobre el comedor —espero que les guste el desayuno, a la señora Grey le encanto
—mi nietec