CARLOS.
Después de ver y sentir su rechazo, supe que el porcentaje de perder era enorme, más grande, mucho más grande que esa esperanza porque al final de ese día —al menos— quedáramos bien.
Olivia decretó terminar la relación y me molestaba sobremanera que fuese por un trauma, miedos arraigados a un suceso del cual yo no tenía responsabilidad.
Me sentía jodido, la verdad. Frente a ella, de nuevo sentados muy cerca uno del otro en esa pequeña sala de estar, me sentía desesperado, estaba dispue