CARLOS.
Los oídos me dolían.
Por segundos que me parecieron horas, solo pude escuchar cacofonías y un silbido molesto que se mezclaba con el fuerte latido de mi corazón gracias a la adrenalina corriendo por todo mi sistema.
Las cosas sucedieron tan de prisa… Aún siento confusión por cómo ocurrió todo. Tanto que me confié, que hasta pude sentir alivio al ver que el vehículo que nos estaba siguiendo ya no lo hacía desde la mitad del camino en adelante. Crucé para entrar a la calle de Olivia, la t