Capítulo XII. La cena número veinticinco. Como si inspeccionara el terreno.
CARLOS.
Salimos varias veces, regresamos a nuestros juegos, parecía que no podíamos dejar de soñar, de vivir experiencias inventadas, todas en base a esos encuentros, como si aún fuésemos desconocidos, pero de una forma rara, porque de ese modo nos conocíamos cada vez más. En vez de aburrirnos, sucedía todo lo contrario.
De la cena veinte que compartimos con la familia Graterol, visitamos otros sitios, nos escapamos