3

Uno de los hombres a su lado murmuró algo en italiano. Sabía que me estaba pasando, pero a esta altura mi mente me repetía que no había opciones, ¿Me traía a su casa para dejarme vivir? Era poco probable.

Pero Lorenzo levantó la mano, silenciándolo. Con sus ojos fijos marcando sus ordenes en su gente.

Luego dio otro paso hacia mí.

Ahora estaba demasiado cerca. Sentía su respiracion, su aliento a cigarrillos.

Podía sentir también el aroma suave de su colonia y algo más… algo oscuro, peligroso. Un escalofrío me recorrió, aunque puede disimularlo...un poco.

—Ten cuidado con lo que dices en mi casa—dijo tomando mi rostro con suavidad, pero aún asi marcando que él era el peligro alli.

—¿Por qué? —respondí—. ¿Vas a matarme? ...No imagino otro escenario...no soy tonta.

El silencio cayó sobre la habitación.

Durante un segundo pensé que había ido demasiado lejos, si había una posibilidad de vivir ya la había arruinado.

Pero entonces Lorenzo sonrió.

No era una sonrisa amable... Era de esas estratégicas, manipuladoras.

Era la sonrisa de alguien que acababa de encontrar algo interesante.

—No...no es la idea.Debo ser sincero.

Su voz era tranquila.

—Si quisiera matarte, no habrías salido de esa mansión. ¿por qué tomarle la molestia de traerte aqui?

Tragué saliva, sonaba racional, convincente.

Odiaba que tuviera razón, no podía negarle esa lógica.

—Entonces va a dejarme ir—dije mirandolo de costado y esperando un milagro.

—No....eso no.

La respuesta fue inmediata.

—No tengo nada que ver con la deuda de Santiago....se lo suplico.No puede responsabilizarme de eso..creame no sabía de sus actividades con ustedes.

—Tal vez...tal vez—dijo encendiendo un cigarrillo.

—Entonces esto es absurdo...

—Tal vez.

—¡Entonces suélteme!...¿le divierte jugar conmigo?..¿eso es lo que hace sentirse hombre?

No me di cuenta de lo que estaba haciendo hasta que mi mano se movió sola.

La bofetada resonó en la habitación.

Un sonido seco, más fuerte de lo que jamás pensé que resonaría.

Todo se congeló....como una escena de película.

Los hombres de Lorenzo sacaron sus armas en un segundo, senti como retiraban los seguros.No habían escuchado ninguna orden de él pero evidentemente ese era el procedimiento standar ante la ofensa a un mafioso como Lorenzo de Luca. Ahora si estaba perdida.

Todos se encontraban apuntandome , mientras yo no sacaba la vista del mafioso principal.

Mi corazón dejó de latir...aunque esperé la reacción..como que me aapuñalara o algo así.

Dios mío....si que estaba muerta. Casi sentia el sabor de sangre en mi boca...anticipando la desgracia.

¿Qué acababa de hacer?Mi impulsos estaban fuera de control.

Lorenzo permaneció completamente inmóvil,...seguía sin reaccionar.Y acad segundo que pasaba era otro que en mi mente moría.

Su rostro ligeramente girado por el golpe....claro que lo había sentido...y dolido.

Lentamente volvió a mirarme....legaba el momento de la verdad, de mi desaparición de este mundo físico.

Durante un instante pensé que iba a ordenar que me dispararan...en mi mente todos los escenarios eran tétricos...era un mafioso.

Pero en lugar de eso…

rió.

Una risa baja, profunda.

Peligrosa.

—Interesante....tienes agallas.

Bajó la cabeza un poco, como si estuviera reflexionando.

—La última persona que me golpeó perdió una mano...y no dolió tanto como esto. Te esmeraste bastante.

El aire desapareció de mis pulmones, podía sentir el humo de su cigarrillo ahogandome lentamente.

—Pero tú…

Sus ojos recorrieron mi rostro con una atención incómoda.Mi cuerpo no escapó a su mirada de depredador, detallando cada parte de mi.

—eres mía.

No entendí lo que quiso decir, y mi rostro lo trasmitió con indignación.

—Veamos....tu novio me debe mucho dinero —continuó—. Y ahora está desaparecido...eso es muy inconveniente...para ambos. ¿verdad?

—Entonces búsquenlo a él.—la lógica salió de mi boca disparada.

—Lo estamos haciendo...gracias por el consejo preciosa....

—Yo no soy parte de esto....lo juro.

Lorenzo extendió la mano y tomó suavemente mi muñeca.

Su agarre era firme, imposible de romper.

—Hasta que lo encontremos…

Se inclinó un poco hacia mí. Con sus ojos tan cerca que mi incomodidad era obvia.

—eres parte ...y muy importante.

Intenté liberarme...por instinto.Su agarre me lastimaba, era un hombre enorme.

—¡Suéltame!...

No lo hizo.

—Tranquila.

Su voz bajó de tono.

—Nadie te va a tocar....nadie va a marcar tu cuerpo si no haces esfuerzo porque sea así, claro.

Eso no me tranquilizó en absoluto.

—¿Entonces qué soy? ¿Tu prisionera?..creo que sabes que es un delito..

Lorenzo me observó durante unos segundos, y evaluó la idea que le di....era una prisionera.

Finalmente soltó mi muñeca.

—No...no exactamente. 

Me giré para mirarlo, confundida.

Él se volvió hacia sus hombres.

—Prepárenle una habitación.

Parpadeé.

—¿Una habitación?

—Sí.

—¿En serio crees que voy a quedarme aquí?..quiero irme, ya te lo dije.

Lorenzo volvió a mirarme.

Su expresión era tranquila.Pero sus ojos…sus ojos eran una advertencia, ahí vivia el peligro que mostraba a los demás.

—No lo creo...es mi última palabra.

Sentí un escalofrío recorrerme la espalda, esta vez no lo disimulé.

—No puedes obligarme...no...

Lorenzo inclinó la cabeza ligeramente.

—Tu novio me dejó una deuda linda....ya te lo explique....

El silencio cayó entre nosotros.

—Y hasta que lo encuentre…

su mirada se clavó en la mía.

—tu eres el pago.

En ese momento comprendí algo.

Mi vida tranquila había terminado, estaba en sus manos.Ese tipo se divertía con la gente a su antojo.

Y el hombre frente a mí…tenía las llaves de mi destino.

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