Punto de vista de Julio
Aunque no estaba mentalmente presente, le quité el vaso a Mateo.
Separé los labios e intenté hablar, pero no pude emitir ningún sonido. De repente, me había quedado muda.
El vaso aún estaba frío en mi mano cuando me di cuenta de que me temblaban los dedos.
"¿Oye, estás bien?", preguntó Mateo. Solo entonces tomé un sorbo como él me había pedido, más para tranquilizarme que por sed.
El agua se deslizó por mi garganta, fresca y constante, pero no hizo mucho para calmar la t