Punto de vista de Mateo
Esa mañana, me desperté con dolor en la garganta.
Al principio, era un dolor aburrido con el que me había familiarizado a lo largo de los años. Era algo que había aprendido a ignorar la forma en que uno ignora el ruido de fondo.
Me acosté allí mirando al techo, respirando lentamente y diciéndome a mí mismo que pasaría porque siempre lo hizo.
Pero los minutos se extendieron, y el dolor no se desvaneció, en cambio se agudizó.
Cada trago se sentía como arrastrar un vaso por