La brisa del desierto acariciaba la piel de Amara, cálida y pesada, como si la arena misma conspirara para recordarle dónde estaba. Sus pasos eran firmes, pero su mente bullía con pensamientos. Aquella serpiente y el poder que había emergido de lo más profundo de su ser le llenaban de preguntas. ¿Qué significaba? ¿Por qué ahora? ¿Era aquello un don o una maldición más del caos que Apep había traído al mundo?
La luz del crepúsculo se desvanecía, y las estrellas comenzaron a despuntar sobre un ci