Mundo de ficçãoIniciar sessãoAmara salió del escondite de Heinz, el aire del desierto envolviéndola con un calor familiar. La arena se extendía hasta donde alcanzaba la vista, y el sol del mediodía quemaba con una intensidad implacable. Respiró profundamente, tratando de encontrar un punto de referencia en la vastedad del desierto. La realidad de su situación la golpeó de nuevo: estaba libre, pero el mundo que conocía había cambiado irrevocablemente.
&







